A diferencia de los tratamientos de tipo quirúrgico usuales hace unos años, que requerían hospitalización, y que en muchas ocasiones dejaban más de una cicatriz claramente visible en las piernas, en la actualidad se procuran usar procedimientos lo menos invasivos posible. En muchas ocasiones estos procedimientos no requieren anestesia ni hospitalización.
Algunos de los tratamientos contra las varices más frecuentes hoy en día son: la escleroterapia, la fotoesclerosis, láser endovenoso, y las mini incisiones.
La fotoesclerosis recurre al láser para actuar contra las varices de pequeño tamaño, o contra las arañas vasculares. Resulta una técnica efectiva contra varices de hasta 4 milímetros. La idea es simple: el haz láser atraviesa la piel sin afectarla, hasta llegar a la vena varicosa a la que coagula. Con el paso de los días el cuerpo reabsorbe el coágulo haciendo desaparecer la variz. Pueden ser necesarias varias sesiones para completar el tratamiento dejando un intervalo de un mes, aproximadamente, entre cada sesión. No es un tratamiento invasivo ni requiere anestesia.
La escleroterapia consiste en la inyección de una solución química en la vena afectada que hará que ésta desaparezca. Se trata de una técnica utilizada en vasos sanguíneos de hasta 3 milímetros de grosor, o con las arañas vasculares.
El láser endovenoso es un tratamiento utilizado con venas de tamaño medio o grande, siendo una alternativa menos invasiva que la cirugía. A grandes rasgos esta técnica se basa en la introducción de una fibra óptica en la vena afectada que va siendo sellada mediante un haz láser. Es un procedimiento en el que se utiliza anestesia local, pero que no requiere ser ingresado.
Para venas de gran tamaño se debe recurrir a un tratamiento quirúrgico. La técnica recurre a mini incisiones, pequeños orificios, a través de los cuales se extrae la vena afectada casi sin dejar señales.