¿Qué riesgos puede conllevar esta operación? En un lifting facial nos encontramos con los riesgos comunes a cualquier intervención quirúrgica: posibles infecciones, aparición de hematomas, reacciones adversas a la anestesia o a la medicación empleada, etc.
Y si bien son bastante raros, también existen otros riesgos propios de la propia intervención de lifting. Pueden ocurrir problemas en el proceso de cicatrización y por tanto acabar con cicatrices anormales o antiestéticas que requieran de un especial tratamiento. Los pacientes que sean fumadores habituales tienen un riesgo mayor de sufrir problemas o retrasos en el proceso de cicatrización. Puede llegar a producirse una lesión en los nervios faciales, tanto sensitivos como motores, lo que conllevaría una pérdida de sensibilidad o movimiento en la cara, incluso una sensación de adormecimiento. Estos problemas en los nervios generalmente son temporales, mejorando poco a poco con el tiempo, pero también podría llegar a darse algún resultado permanente. Igualmente podría llegar a producirse una cierta pérdida de pelo en las zonas en las que la piel se ha levantado durante la intervención.
Para minimizar el riesgo de complicaciones es importante comunicar al cirujano cualquier medicación que se esté tomando, así como cualquier condición médica fuera de lo corriente, por ejemplo; diabetes, hipertensión, etc.