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Trucos y consejos sobre economia doméstica

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Intentar amortizar una hipoteca

Ventajas de amortizar anticipadamente una hipoteca. Ahorramos intereses.

Por: Webmaster | Publicado: 18/02/2009 12:20 | |

Amortizar una parte, o la totalidad, de una hipoteca es algo que deberíamos intentar siempre que nos sea posible. Por supuesto todo dependerá de la situación económica de cada uno, pero debemos tener presente que cuanto más tiempo dure la deuda, más intereses pagaremos al banco.

Uno de los efectos secundarios de la crisis financiera que empezó a sacudir a medio mundo en el 2008 ha sido la presente caída de los tipos de interés. Esto quiere decir que las cuentas y depósitos más utilizadas por los pequeños ahorradores ofrecen una cada vez menor rentabilidad. Por si fuera poco la bolsa actualmente está pasando por una etapa de bajadas casi continuas, lo que convierte la inversión en bolsa en un asunto difícil y azaroso. Sobre todo para los inversores noveles.

Ante este panorama complicado e incierto no resulta descabellado plantearse la opción de invertir parte de nuestros ahorros en el rescate de capital de la hipoteca, de quitarnos la deuda de encima cuanto antes. Al amortizar hipoteca sacrificamos liquidez a corto plazo a cambio de rentabilidad a un plazo algo más largo; acabaremos pagando menos intereses por el crédito. Incluso, dependiendo del territorio, podemos gozar de importantes ventajas fiscales.

Si nos decidimos por amortizar la hipoteca, la principal decisión a tomar, aparte de establecer la cuantía que vamos a amortizar, consiste en elegir entre reducir cuota o reducir plazo. Es decir, hemos de elegir cómo emplearemos el capital que vamos a amortizar: reduciremos la cuota que pagamos cada mes manteniendo el número de años que nos restan, o reduciremos el número de años que quedan manteniendo fija la cuota que pagamos cada mes. Generalmente se suele decir que es mejor reducir plazo ya que al disminuir el número de años en los que la deuda está en vigor, bajarán bastante los intereses aplicados al préstamo.

Pero no siempre la respuesta es tan clara. Aquellas personas que tengan que hacer frente a una cuota mensual muy elevada pueden preferir perfectamente reducirla para así disponer de algo más de dinero cada mes. Un ejemplo lo encontramos en muchas de aquellas personas que contrataron una hipoteca a interés variable en los años de bonanza previos a la crisis del 2008. Años  en los que los tipos de interés aplicados, por ejemplo el Euribor, se encontraban en zonas de mínimos históricos. El posterior repunte del Euribor supuso que algunas familias se encontraran con notables incrementos en las cuotas mensuales, unos incrementos tan elevados que en ocasiones se hicieron difíciles de afrontar. En este caso seguramente la mejor opción sería reducir la cuota mensual. Se gana liquidez a la espera de tiempos mejores.

El proceso para efectuar la amortización es muy simple, en ocasiones incluso es factible realizarlo de forma online. Basta con personarse en la oficina de la entidad bancaria, indicar que deseamos amortizar parte del capital de la hipoteca, e indicar también si vamos a reducir cuota o plazo. Tan sencillo como eso. Eso si, hemos de tener en cuenta las posibles comisiones de cancelación o de amortización anticipada que puedan existir entre las cláusulas  de nuestra hipoteca. Dependiendo de cuando se ha firmado ésta podemos encontrarnos comisiones que oscilan entre el 0 y el 1 por ciento. Si como es habitual únicamente vamos a amortizar parte de la deuda, conviene prestar atención a la comisión por amortización parcial anticipada, pues suele aplicarse a partir de un cierto valor. Si por ejemplo tenemos una comisión del 0,25% para amortizaciones parciales por encima del 25% del capital restante, es evidente que nos conviene amortizar menos de ese 25% para evitarla.

Otra pregunta que viene a la cabeza en estos días es la siguiente: Amortizar, bien, pero ¿con qué? No es una pegunta banal en un momento en que para muchas personas ahorrar parece una utopía. Si hemos hecho los cálculos con algo de cabeza y la hipoteca en la que nos hemos embarcado no supone más del 30 o el 40 por ciento los ingresos familiares, es muy posible que tengamos aun un cierto margen de ahorro. Conviene aprovecharlo. En cualquier caso hay que tener en cuenta que los primeros años de toda hipoteca son siempre los más duros, entre los tres y los cinco primeros años en función de la situación de cada uno. Pasado ese tiempo, si todo va bien, es de esperar que nuestra situación laboral haya mejorado al igual que nuestro salario, lo que hará que la hipoteca sea más llevadera.

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