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Trucos y consejos sobre economia doméstica

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¿Qué es la deuda externa?

El problema de la deuda externa. Un lastre para muchos paises pobres.

Por: Webmaster | Publicado: 10/02/2009 12:05 | |

Así como una persona puede pedir un préstamo para comprar algún bien o pagar algún servicio, un estado también puede verse en la necesidad de solicitar un crédito para hacer frente a determinadas situaciones de su economía. El estado se endeuda.

Una definición más formal de deuda externa podría ser más o menos la siguiente: el total de las obligaciones que ha contraído un país respecto a otros. Estas obligaciones, deudas, engloban tanto las contraídas por el estado, deuda pública, como las contraídas por los particulares. Este tipo de deuda se gestiona a través de organismos internacionales como el FMI, Fondo Monetario Internacional, o el Banco Mundial.

Un cierto nivel de  deuda no tiene porqué ser malo en sí mismo, de hecho puede ser muy útil como ayuda  en momentos puntuales. Es completamente normal que los países contraigan deudas para realizar alguna inversión, y  que los diferentes organismos internacionales presten el dinero confiando en que los beneficios de dichas inversiones permitan la devolución. Los problemas surgen cuando el país encuentra dificultades para proceder a la devolución de los plazos establecidos. En este caso se hace necesario renegociar los plazos para poder hacerles frente. Es un escenario en el que muy posiblemente se endurezcan las condiciones para conseguir nuevos préstamos en el futuro.
A esta desafortunada situación se puede llegar por diferentes vías, por ejemplo a causa de crisis inesperadas o más profundas de lo esperado. Pero también se llega cuando el estado emplea el dinero para fines distintos a aquellos para los que se había solicitado. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en la compra de armamento; un buen número de países subdesarrollados emplean créditos destinados a fortalecer sus economías en la financiación de un sinfín de conflictos internos.

¿Por qué se endeuda un país?

Como se ha comentado anteriormente el estado puede pedir un crédito para realizar inversiones en el propio país, por ejemplo creando infraestructuras, aunque desafortunadamente es más frecuente que se deba solicitar el préstamo a causa de una mala administración de los propios recursos. También puede endeudarse para adquirir armamento en otros países, un factor nada despreciable pues las armas no resultan nada baratas. Un país, sobre todo si éste es pobre, puede verse obligado a endeudarse también para hacer frente a las consecuencias de un desastre natural como por ejemplo un terremoto, o una prolongada sequía. Incluso puede generarse deuda externa para conseguir divisas con las que hacer frente a pagos en el extranjero, por ejemplo de otras deudas. Como podemos ver los motivos pueden ser de lo más variado.

¿La deuda externa cuándo se convierte en un problema?

Hemos comentado anteriormente que un cierto nivel de deuda externa no tiene porqué ser algo catastrófico. El problema real aparece cuando no es posible hacer frente a los plazos. Algo de sentido común, si nos paramos a pensarlo.

En los años 70 muchos países en desarrollo contrajeron importantes deudas a unos tipos de interés sumamente bajos. ¿Por qué estaban tan bajos los tipos? Fundamentalmente a causa del encarecimiento del precio del petróleo. Los países productores de crudo se encontraran con ingentes cantidades de dinero, que al ser depositadas en bancos de medio mundo provocaron el desplome de los tipos de interés. Se podría hablar de verdadera irresponsabilidad tanto por parte de los gobiernos que solicitaron tales créditos, muchos de ellos dictaduras, como por parte de los bancos que los concedieron.

Sea como sea, a principios de los 80 la situación cambió por diferentes circunstancias y los tipos de interés  empezaron a subir con rapidez, endureciendo notablemente las condiciones de los préstamos concedidos. No pocos países se vieron obligados a solicitar nuevos créditos simplemente para hacer frente a los crecientes intereses. Entraron así en una espiral de la que es muy difícil salir: los países en vías de desarrollo, el conocido Tercer Mundo, invierten más dinero en el pago de los intereses de la deuda externa, que el que dedican a desarrollar sus propias economías. De hecho los organismos acreedores suelen imponer a los países deudores políticas económicas organizadas fundamentalmente entorno al pago de dicha deudas. Si a eso le sumamos los desastres naturales o las guerras que suelen azotar a los países más afectados,  el panorama es más que desolador.

Y estamos hablando únicamente de intereses, pues la deuda inicial permanece inalterable. Una grave deuda externa supone un importante freno al desarrollo del país, una continua fuga de capitales.

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