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Cómo imantar destornilladores

Imantar destornilladores y herramientas, un truco útil en bricolaje.

Por: Webmaster | Publicado: 29/01/2009 11:41 | |




¿Por qué imantar las herramientas? A poco que nos hayamos dedicado al bricolaje, todos nos habremos encontrado alguna vez en la tesitura de tener que destornillar, o atornillar, un tornillo situado en una posición de difícil acceso en la que no podemos meter bien las manos. Y también es muy probable que más de una vez dicho tornillo se nos haya acabado cayendo para acabar colándose por cualquier hueco, o incluso haya acabado bajo algún mueble. Una forma sencilla de evitar este problema es trabajar con destornilladores que tengan la punta imantada.

Usando este tipo de herramientas los tornillos quedarán pegados a la punta del destornillador en lugar de caer y perderse por cualquier sitio. No necesitaremos recogerlo con la mano.

Hoy en día la mayor parte destornilladores o herramientas similares ya vienen con la punta imantada de fábrica. Pero no todos ellos, y si tenemos un juego de destornilladores antiguo posiblemente no se encuentre imantado. Además hay que tener en cuenta que en algunos casos van perdiendo el imantado con el tiempo.

Imantar un destornillador, por lo menos de forma temporal, no es un trabajo demasiado complicado. Podemos recurrir a algunos trucos caseros para llevarlo a cabo.

Si disponemos de un cable más o menos largo y una batería podemos crear una improvisada bobina de inducción. En primer lugar enrollamos unas cuantas vueltas de cable, sin quitarle su recubrimiento aislante evidentemente, en torno a la punta del destornillador o la herramienta que deseemos imantar. Procuraremos que las vueltas o espiras queden lo más apretadas y próximas entre sí que sea posible. Seguidamente conectamos con cuidado los extremos del cable a los bornes de una batería. Hay que tener en cuenta que el cable va a calentarse rápidamente, y va a calentarse mucho. Si hemos elegido un cable demasiado fino, o la batería es potente, es posible que se queme. Bastarán unos pocos segundos para conseguir imantar la punta del destornillador.

Si no disponemos de una batería o preferimos un método menos aparatoso podemos recurrir al uso de imanes. Cuanto más potentes mejor. Podemos comprar un imán de ferrita, o si tenemos algunos trastos viejos podemos probar a desmontarlos. Por ejemplo un altavoz grande tendrá un imán que posiblemente nos pueda servir. Los microondas también disponen de imanes potentes que podemos utilizar para imantar herramientas. Deberemos manejar los imanes con cierto cuidado. Por un lado suelen ser frágiles y si se caen al suelo posiblemente se rompan, por otro si tenemos un par de imanes potentes y los acercamos pueden pillarnos los dedos. A veces resulta sorprendente la fuerza que son capaces de ejercer.

El proceso de imantado utilizando un imán puede hacerse de dos formas: dejar en contacto el imán con la punta del destornillador durante un cierto tiempo, más cuanto más débil sea el imán, o dar pasadas con el imán sobre la zona a imantar. Estas pasadas deben darse siempre en la misma dirección, nunca con un movimiento de vaivén. El imán deberá tocar la superficie de la herramienta en cada pasada. El número de pasadas necesario, o el tiempo que el imán debe estar en contacto con la herramienta, dependerán de su potencia. Deberemos recurrir al método de prueba y error: repetir el proceso hasta que veamos que los tornillos quedan pegados.

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