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Cómo aparecen las humedades

Humedades por fugas, humedades por filtraciones del subsuelo, humedades por lluvia.

Por: Webmaster | Publicado: 14/01/2009 18:25 | |




Las humedades quizá sean uno de los problemas más comunes que podemos encontrarnos en un hogar. Son relativamente frecuentes en zonas costeras o de montaña, aunque si la calidad de los materiales empleados en la construcción no ha sido todo lo buena que hubiera debido ser, las humedades pueden aparecer en cualquier lugar. Cualquier intento de reparación de los daños causados por las humedades pasa por corregir previamente el problema, y para ello debemos descubrir el origen de dichas humedades. Algo que no siempre es tarea fácil.

Si las humedades aparecen en cocinas o baños, o incluso en las habitaciones colindantes, es posible que su origen se encuentre en una fuga en una tubería. Un simple poro en una tubería puede bastar para que aparezca una mancha de humedad en la pared. En este sentido tenemos que andarnos con ojo al taladrar paredes en las que sospechemos que pueda haber tuberías empotradas. Si perforamos completamente la conducción de agua nos daremos cuenta de inmediato, pero si dañamos la tubería lo justo como para que simplemente vaya rezumando agua el problema puede aparecer al cabo de meses. Incluso en un punto de la pared alejado de donde practicamos el agujero. Las humedades en este tipo de habitaciones pueden derivar también de la mala impermeabilización de las instalaciones sanitarias. Una fuga en los desagües de duchas, lavabos, o fregaderos puede acarrear problemas con el tiempo.

Detectar este tipo de humedades por fugas no siempre es fácil. Si aparece una mancha en la pared, que incluso puede recubrirse de moho si el ambiente es cálido, nos señalará el problema, pero localizar el punto de origen probablemente implique picar la pared desde el punto en que aparece la humedad siguiendo el camino del agua (en la dirección que notemos húmeda) hasta dar con la fuga. No nos sorprendamos si acabamos con una roza de varios metros en la pared. Si las paredes están alicatadas con azulejos es posible que no veamos la mancha de humedad. En ese caso el primer síntoma quizá sea la aparición de condensación sobre superficies frías, por ejemplo espejos o ventanas. Una cierta condensación en el baño, por ejemplo tras tomar una ducha, puede ser normal pero si vemos los cristales empañados incluso cuando hace horas que nadie entra en el baño, probablemente tengamos una fuga oculta en algún lugar. Habrá que identificar por donde circulan las tuberías y realizar catas.

Otra fuente de humedades la encontramos en la porosidad de los materiales de construcción unida a la presencia de agua en el subsuelo. Este tipo de humedades aparecen en sótanos o plantas bajas en las que el agua va ascendiendo por capilaridad desde el suelo hacia las paredes. Es un tipo de humedad que entraña su riesgo pues afecta a los cimientos de la construcción y para cuando resulta visible puede llevar ya mucho tiempo deteriorándolos. Además de las consabidas manchas oscuras de humedad, e incluso las manchas de moho, podemos detectar que tenemos un problema de este tipo si vemos que empiezan a acumularse manchas de un polvillo blanquecino en la parte baja de las paredes. Son depósitos de salitre. Si la pared tiene un revestimiento de yeso o un revoque es posible incluso que veamos cómo se va inflando poco a poco hasta desprenderse en parches. Las humedades por filtraciones del subsuelo son las más complicadas de tratar ya que requieren importantes obras que afectan a la parte de los cimientos. La mejor opción en este caso es recurrir a profesionales.

La lluvia es otra importante fuente de humedades. El caso más clásico son las goteras típicas de un tejado en mal estado. Una simple teja que se haya roto puede dar lugar a filtraciones de agua de lluvia y eventualmente a una mancha de humedad en el techo, o incluso una gotera. Los revoques deteriorados en las paredes también puede permitir la filtración de agua tras un periodo de lluvias. Si nos aparece una mancha de humedad en una pared exterior tras un día lluvioso conviene revisar el estado del revoque de esa pared. Una grieta o un pequeño desconchado bastan para darnos problemas. Deberemos prestar especial atención a las zonas que rodean puertas y ventanas, pues el uso diario y los posibles golpes al irlas abriendo y cerrando pueden hacer que algún pedazo de revoque se haya desprendido. Las filtraciones por lluvia pueden no ser nada fáciles de localizar pues el agua puede recorrer un buen tramo en el interior de la pared hasta hacerse visible. El mejor momento para localizarlas es justo tras la lluvia.

También existen otras fuentes de humedad que pueden llegar a afectar al interior de una vivienda. Por ejemplo la condensación en una ventana que no disponga de rotura de puente térmico. Una mala ventilación también puede favorecer la aparición de condensación.

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