Achtung!
Publicado el: 26/03/2007 a las 14:33 Categoría: Sociedad

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Corría el año del señor de 2007, marzo, concretamente sábado, e iba a ser un día cargado de tópicos.

Ese día me desperté temprano, con las gallinas, Dichoso insomnio. Bueno, que le vamos a hacer, pensemos en positivo: tengo la tira de horas por delante para aprovechar. ¿Y que voy a hacer hoy desde las… mmm, a ver que hora es… desde las 7 de la mañana? ¡Por Dios, las 7 de la mañana! En fin, no importa. No hay dolor.

Mira tú por donde se me ocurre una idea maléfica: treinta y pico años viviendo en Barcelona y seguro que los turistas conocen mejor que yo los lugares de interés. No puede ser. Así que decidido; me visto, agarro mi cámara (una Fuji FinePix S5500, un modelo algo antiguo pero que funciona de coña), y me planto en la calle a las 7:40 de la mañana. Hoy toca patear la ciudad, casi un safari fotográfico.

Mira, conforme pasan las horas hasta pienso que para variar he tenido una buena idea, y todo. Que cosas. La de edificios majos que hay en la ciudad, el modernismo la verdad es que todavía puede llegar a sorprender.

Unas cuatro horas y más de 300 fotos después, benditas cámaras digitales que no necesitan revelado, me doy cuenta que he ido a parar a dos pasos de la Sagrada Familia. Ya puestos podría acercarme, total, hace la tira de años que no he estado. Allá vamos.

Al acercarme me doy cuenta que igual debí dejarlo para otro momento: un sábado a eso de las 12 del mediodía, la riada de turistas casi parecía la Marabunta. Primer tópico. ¡Qué narices! Ya que estoy por aquí no voy a irme sin sacar unas cuantas fotos rápidas.

Ese día parecía que las fuerzas del Eje habían invadido Barcelona: cientos, literalmente, de alemanes e italianos se apelotonaban alrededor del monumento. “Sei grande!”, “Eco!”, “Wunderbar!”,… Valor, he de conseguir esas fotos.

Me sitúo frente a la fachada digamos que nueva, entre un nutrido grupo de rubios teutones con enormes cámaras, y venga, todos a “fotear” como locos entre expresiones de admiración teutónica, y algún que otro “quien me mandaría a mi...” más hispánico. Segundo tópico.

El caso es que en estas veo como una pequeña horda, bueno, pongamos que una docena de críos, y no tan críos, se acercan corriendo con papelitos en la mano. Rodean a un par de germanos y balbucean en una mezcla de idiomas algo respecto a una encuesta.
Huuuuyyy… Una docena de críos de aspecto desaliñado rodeando a un turista cargado de cámaras…. Esto huele a chamusquina. Tercer tópico.

De repente uno del grupo se fija en mí, una niña de unos 14 o 15 años diría. Se me acerca con el papelito hablando en una mezcla de inglés y alemán. ¡Claro! Pelo negro, ojos marrones, moreno,… si es que tengo una pinta de ario que tira de espaldas. Normal que se confunda. En cualquier caso, como no quiero follones, pongo mi mejor cara germánica, y suelto con voz potente y autoritaria un sonoro: NEIN!!! Total, ya que me han confundido, para que desengañarla. La chica se para en seco con cara un poco de susto. Vaya, igual me he pasado. Estaba a punto de disculparme cuando de entre la multitud asoma una mano y agarra mi cámara. Nichts, lo sabía. Cuarto tópico.

El mangui de turno era ya un tipo más crecidito, de unos veintipico diría, con pinta igualmente desaliñada. ¡Vaya con los tópicos! Tiró de la cámara y entonces se dio cuenta del error. Cómo uno ya empieza a ser un perro un pelín viejo, nunca llevo la cámara colgada. En lugar de eso, enrollo la correa en la muñeca y agarro el cuerpo de la cámara con firmeza.
El caso es que el tipo tiró de la cámara y arrastró el brazo tras ella pero, sorpresas de la vida, los 90 kilos que había detrás no se movieron. Su cara de circunstancias fue casi de chiste, se podía leer un gran “Ooops” en su expresión. Encima de ser un carterista, corto de vista, y bastante patoso. Un perla, vamos. En cuanto se me pasó la sorpresa tiré de la cámara, que realmente nunca había llegado a soltar, nuevamente hacia mí, al tiempo que con la otra mano le arreo un manotazo en la cara al proyecto de caco. No fue un puñetazo, ni tampoco una bofetada, algo intermedio tal vez. Nunca se me han dado bien estas cosas.
Para entonces el tipo debió considerar que ya había llamado suficiente la atención y salió por piernas. Y, misteriosamente, con él desaparecieron también los improvisados encuestadores.

Y así me quedo yo, sin dar crédito totalmente a lo que acababa de pasar, y rodeado de teutones alarmados que no paraban de hablar con grandes aspavientos: “Achtung!”, “Diebesbande”, etc, etc. Realmente no tengo mucha idea de lo que me estaban diciendo, pero se les veía bastante alborotados. Tiene narices, rodeado de turistas alemanes, y el chorizo va e intenta robar al único claramente autóctono y con la cámara más chusca.

Que si, señora, que si, cuando escucho a Wagner a mi también me entran ganas de invadir Polonia.

                                                                              Random

 


El poder del chocolate
Publicado el: 26/03/2007 a las 08:37 Categoría: Cocina

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La cosa empezó así...

Quedaos con la expresión de sus caras, no son de este mundo:

Desde un principio dudé que el 'chocolate' del pastel fuera Nestlé...

Pero al final ya no tenía ninguna duda, ese 'chocolate' no era belga, era jamaicano! A las pruebas gráficas me remito:

Sin palabras.

                                                  Bapho 


La bici de montaña
Publicado el: 21/08/2006 a las 03:20 Categoría: Ocio

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Bien, finalmente he caido: el otro día me compré una bici de montaña, una mountain bike (una "mountain baik", para los poco duchos en la lengua de Albion).

La idea era buena: uno se hace viejo, saca tripa, y decide dar un giro sano a su vida. Correr un poco ("Footing" para los puristas anglófilos, o "futing" para los puristas anglófilos menos ilustrados) y, como los años pesan casi tanto como los kilos, y las rodillas ya no son lo que fueron, algo de bicicleta para compensar. Buen plan, ¿verdad?

Aprovechando que vivo relativamente cerca del monte ¿qué menos que una bici de montaña? Pues claro. Vamos a la tienda.

Y vaya con la tienda. Un enorme local con varios cientos de bicis de todos los tipos y colores. Bueno, no pasa nada. Preguntaré a la simpática dependienta. Con algo de corte por aparecer como un pardillo le explico brevemente que actividades tengo en mente y le pido consejo sobre algún modelo de bicicleta concreto: algo de montaña y pistas más o menos normales, y muy ocasionalmente carretera. ¿Sencillo, no? Inocente.... La primera pregunta de la chica, tras escuchar mi explicación con aparente interés, fue: ¿Con frenos de disco?

- ¿¿¿¿Con qué???? ¿Frenos de disco? Pero oiga, que quiero una bici, no una moto de 500cc.

- Es que esos frenos son una maravilla. Te dan un control tremendo de la bici y la frenada.

- Ya, ¿y el precio...? ¿¿¿¿¿¿Cuánto?????? Pues me temo que serán los frenos de toda la vida.

Una vez solventado el gran problema existencial de los frenos, algo que ni se me había ocurrido pensar al entrar en la tienda, empezó el listado inacabable de modelos, aleaciones, cuadros, etc... A estas alturas ya estaba alucinando. Creo que esa buena mujer no había captado bien mis intenciones. ¿En serio creia que un tipo que no se había subido en una bici más de 15 años iba a gastarse de sopetón 3000 euros o más en un cacharro que, con suerte, usaría dos o tres veces al mes? Pero bueno, como uno es educado, la chica simpática, y además no tenía prisa la dejé hacer. Así de paso aprendería algo sobre bicis.

La conclusión fue simple: Las bicis "chachis" pesan de 10 kilos para abajo, y las bicis para perdedores, rondan los 14 kilos o incluso más. ¿Acaso yo iba a consentir ser un perdedor? Pues teniendo en cuenta que esa diferencia de 4 kilos de peso suponía una diferencia de precio de más de mil euros la respuesta está clara: ¡¡¡¡Por supesto!!!

A los 20 minutos decidí que ya estaba bien de tanta cháchara técnica y tiré el jarro de agua fria sobre la dependienta:

-Oiga, me parece muy interesante, pero mi presupuesto máximo es de unos 250 euros. Máximo. No es negociable.

Ooooohhh.... Acababa de demostrar que era un perdedor. Penita....

Bueno, bajando del olimpo ciclista nos dirigimos a la cutrez de la bicicleta de montaña para domingueros. Nada de aleaciones espectaculares. Eso si, la chica todavía insistía tratando de arañar extras: por un poco más podía tener una bici con 24 marchas, en lugar de las típicas de 21. Menos esfuerzo, mayores pendientes, etc. No tengo intención de subir al Angliru, así que la de 21.

Y por fin encontré un modelo aceptable. Bueno, ahora un casco, que me conozco, unos guantes, y alguna cadena por aquello del consuelo psicológico: si un chorizo se la quiere llevar, se la llevará por muy bien atada que esté. Para rematar la jugada un conocido, friki de esto de las bicis, me recomendó días despues que comprara un "sillín prostático". La leche.

Nada, no importa, ya tengo mi bici y hay que estrenarla. Primer problemilla: la última vez que me subí en una bici eso de las marchas ni se sabía que era. Ahora tengo 21. Cachis, tendré que experimentar. Es igual, ahora no voy a detenerme por eso. Salgo y me lanzo calle abajo por una pendiente bastante acusada. Gilipollas, pero con dos cojones. Me distraigo unos segundos con las dichosas marchas de marras y para cuando levanto la vista me veo a un par de metros de un muro. Ooops. Aprieto instintivamente el freno. Uno de ellos, sin mirar. Tengo un 50% de posibilidades, y claro, como no; era el freno delantero. No, no me partí los dientes. Pero me fue por el canto de un duro.

Empiezo a plantearme si esto de la bici realmente ha sido buena idea...

                                                                                   Random

 


Me han robado el móvil
Publicado el: 19/08/2006 a las 11:29 Categoría: Sociedad

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Pues sí, el otro día estaba yo tan tranquilo tomando un batido de café en la terraza de un bar del centro de Sabadell junto con un par de amigos, y ocurrió. Mira que lo he visto veces en la tele, pero la verdad es que esa gentuza son unos maestros del hurto.

Mientras saboreaba el (delicioso) batido, se acercó una rumana con un portapapeles y un bolígrafo, instándonos a firmar y dar dinero para algún tipo de asociación de sordos o algo así. De hecho la gitana rumana se hacía pasar por sordomuda, con más pena que gloria, pero vamos, tampoco estaba allí para conseguir un Oscar... como más tarde comprobaría en mis propias carnes.

Al cabo de 10 segundos aparecieron dos rumanas más, con el mismo portapapeles y poniéndose más pesadas que una mosca cojonera. Lo que nosotros tomamos como abogio impropio de unas pedigüeñas, no era más que una táctica de distracción para hacernos apartar la vista de la mesa, donde yo, idiota de mi, había dejado mi precioso Samsung D500.

En un momento dado una de las gitanas colocó su portapapeles sobre el móvil, haciendo gestos con el bolígrafo para que firmáramos, cosa que intentó hacer mi colega en un gesto desesperado para que nos dejaran de molestar... pero oh sorpresa, la rumana no le dejó cojer el portapapeles (después entendimos el porqué, claro), y medio ofendidas se fueron al trote inglés (a saber, con prisa pero sin pausa, no al hipermercado).

Así nos quedamos, como tres tontos, sin saber qué había pasado... hasta que uno dijo: "qué buscarían esas tres? porque después de tanto agobio ni nos han dejado firmar...". Lo primero que hicimos fue comprobar nuestras carteras: no problema, estaban en su sitio, aliviado entonces fui a coger mi móvil... y entonces cai en la cuenta. ¡¡¡¡Esas joias me habían birlado mi teléfono!!!

Casualidades de la vida, pasó un policía local en moto justo en ese momento (es decir, 5 minutos tarde) lo detuve y le expliqué la historia. Dicho agente del orden se puso en contacto via walkie talkie con sus compañeros, explicándoles a su vez mi historia (eso sí, en vez de decir Samsung D500 dijo Samsung Delta 500, como en las pelis de aviadores). Y salió escopeteao en busca de las ladronas de mier.. las rumanas indefensas que tienen que sustraer bienes ajenos para poder comer.

Nada, en 10 minutos volvió diciendo que seguramente las gitanas habrían recibido formación de un ejército de élite de un pais del este de Europa, porque se habían camuflado de tal forma que les había sido imposible de encontrarlas. Es broma, todos sabemos que debajo de esas faldas roñosas llevan un traje de Superwoman y se echaron a volar al girar la esquina.

Así que el policía me tomó la denuncia y me dijo que me despidiera del móvil porque aunque las encontraran y las cachearan, seguramente el teléfono ya estaría en manos de su capo (el de la furgoneta que va recogiendo las ganancias para el club de sordos rumanos).

Bueno, así fue como perdí de vista mi precioso móvil.

Nota útil:

Si os pasa a vosotros, y sois usuarios de Movistar, os aconsejo que llameis al 609 inmediatamente, donde podreis dar de baja temporalmente la tarjeta que llevaba el móvil sustraido, y después podeis ir a un distribuidor a que os hagan un duplicado de la tarjeta, con lo que colocándola en otro móvil podréis mantener en el número y os asegurais que las rumanas no llamarán a algún 806 indecente con vuestro dinero.

Postdata:

Con los puntos Movistar que tenía aproveché y me compré un Motorola RAZR V3X, que es una gozada, sobretodo la cámara y el 3G (UMTS) y al ser estrechito no molesta tanto llevarlo en el bolsillo y así me evito el dejarlo encima de la mesa cada vez que me siento....

                                                           Bapho




 

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